EL MUNDO › EL REELECTO CAMERON LANZO UNA OFENSIVA PARA REDUCIR LA PRESENCIA DE EXTRANJEROS EN EL REINO UNIDO

Mano dura contra inmigrantes sin papeles

Entre las medidas que impulsa Cameron se encuentran la confiscación de los salarios de trabajadores que no tienen sus documentos en regla y un régimen acelerado de deportación. Los bancos podrán investigar a clientes sospechosos.

 Por Marcelo Justo

Desde Londres

El primer ministro David Cameron (der.) conversó con los agentes de Migración Sam Sian y John Keane.
Imagen: AFP.

Con mayoría parlamentaria absoluta tras su sorprendente victoria electoral, el primer ministro David Cameron anunció una nueva ofensiva para reducir la inmigración al Reino Unido. Entre las medidas anticipadas, se encuentran la confiscación de los salarios de trabajadores que no tienen sus papeles en regla, un régimen acelerado de deportación y la criminalización de empleadores y agencias de empleo que no anuncien vacantes laborales en el Reino Unido.

El anuncio de nuevas estadísticas sobre inmigración y la reunión hoy en Letonia con sus pares de la Unión Europea son el marco de este endurecimiento de la retórica conservadora. Los datos oficiales publicados ayer muestran que los tories están a años luz de cumplir la promesa efectuada, ya no en la última campaña electoral sino en la de 2010, cuando se comprometieron a bajar la inmigración a decenas de miles.

Según los nuevos datos, la inmigración fue de más de 318 mil personas en 2014, un salto del 50 por ciento respecto del año previo. La excusa conservadora es que en el período 2010-2015 tuvieron que gobernar en coalición con los moderados Liberal-demócratas mientras que ahora, con mayoría propia, podrán llevar adelante una agenda ciento por ciento tory.

La nueva ley, que presentarán el viernes 27 de mayo en el discurso a la reina, criminalizará a trabajadores que ingresen al país de forma irregular, a ciudadanos que lo hagan como turistas o estudiantes y se queden en el país una vez expirada su visa, y a empleadores y agencias laborales que anuncien puestos en el extranjero sin hacerlo en el Reino Unido. Los municipios tendrán nuevas prerrogativas para llevar a la Justicia a los que alquilen casas a los sin papeles y los bancos deberán investigar a los clientes sospechosos de no haber regularizado su residencia. “El Reino Unido no puede ser un lugar atractivo para el que quiera trabajar ilegalmente. Una inmigración descontrolada puede dañar nuestro mercado laboral y bajar los salarios. Un país fuerte es el que controla la inmigración”, dijo Cameron.

Con este endurecimiento y un discurso de Unidad Nacional Conservadora (One Nation Conservative), los conservadores buscan sostener un ambiciosísimo plan: la anexión de territorio de clase trabajadora tradicionalmente laborista en el norte del país. Con o sin imperio británico siempre hubo un minoritario voto trabajador tory, pero la fragmentación poselectoral del laborismo y el foco sobre los inmigrantes, creciente preocupación de trabajadores del norte y centro del país, les abriría una puerta a los tories para conquistar sectores obreros cuya lealtad al laborismo ha flaqueado en los últimos años.

El mensaje no se limita a la audiencia interna. Como parte de su programa de gobierno, formalmente inaugurado en el discurso a la reina de la semana próxima, Cameron convocará a un referendo sobre si el Reino Unido debe seguir o no en la Unión Europea: la consulta podría tomar lugar el año próximo o, como última fecha, en diciembre de 2017. El primer ministro quiere renegociar con los otros 27 miembros de la UE ciertas condiciones de la membresía del Reino Unido.

La reunión de hoy en Letonia es su primera visita al exterior desde que el 7 de mayo ganó las elecciones con una aplastante mayoría. El objetivo de la cumbre es la sociedad que formó la UE con seis países fronterizos con Rusia –Armenia, Azerbaiján, Bielorrusia, Georgia, Moldova y la atribulada Ucrania– pero será una ocasión informal para tantear la disposición europea a una negociación que le permita llegar al referendo desde una posición de fuerza.

El mandato y el peso específico del Reino Unido (16 por ciento del PBI de la UE) le otorgan a Cameron cierto poder de negociación. Cameron quiere restringir el acceso de los inmigrantes de la UE al sistema de beneficios sociales del Reino Unido y garantizar que cualquier ampliación del bloque tendrá salvaguardas para evitar una masiva inmigración. Nadie quiere la salida de un miembro de la UE, mucho menos en períodos de crisis como el actual, pero las demandas británicas chocan con ciertos principios fundantes como la sacrosanta libertad de movimiento de cualquier ciudadano europeo por toda la UE y podrían exigir una engorrosísimo reformulación de tratados existentes que deberían ser aprobados parlamentariamente por todos los países. Nadie tampoco quiere avanzar por esta vía. En resumen, primeros pasos de una negociación con pronóstico reservado.

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