Lagomarsino: "Deberían estar mis huellas"

El exempleado informático de la Unidad Fiscal Especial AMIA brindó una entrevista al diario español El País en la que aseguró que no limpió la pistola calibre 22 que le entregó a Alberto Nisman y dijo desconocer por qué no quedaron rastros suyos en el arma.

Lagomarsino dijo no descartar ninguna de las tres hipótesis que se barajan en la investigación de la muerte de Nisman: la del suicidio, la del suicidio inducido y la del asesinato. “Ahora yo siempre pienso en las tres. Y todas se me mezclan. Cuando pienso en una, está la otra”, aseveró Lagomarsino en la entrevista, en la que indicó que, para él, Nisman no era “un amigo” pero tampoco “un jefe”.

Consultado sobre la "relación íntima" con el fiscal, que fue mencionada por la presidenta Cristina Kirchner, el informático respondió: " No sé qué es una relación íntima. Uno, cuando tiene una relación de tanto tiempo, no es un amigo ni tampoco es un jefe. Si la presidenta se refirió a una relación homosexual, confirmo que no. Lo que a mí me molesta de eso es que en el medio hay otras personas. Mis hijos son muy chiquitos, pero Alberto tiene una hija más grande".

También relató que Nisman le informó sobre la denuncia que presentaría contra la mandataria por encubrimiento del atentado a la AMIA. "Me habló seis o siete meses atrás. Un día me muestra un expediente y dice: 'Esta es la denuncia que estoy haciendo contra la Presidenta'. Le dije: '¿Te vas a meter contra la presidenta?' Y me dice: '¿Y vos también me vas a empezar a decir esas cosas? ¡Estoy podrido de la gente que me dice que estoy loco!'", narró Lagomarsino.

En otro tramo del extenso reportaje, detalló que conoció a Nisman “a través de un amigo común” porque el fiscal “tenía un problema en su computadora personal” y quedaron “ligados a través de una relación comercial”. Precisó que “a mediados del 2007” inició su contrato con la UFI-Amia, donde su función era “asistir a Alberto Nisman en todo lo relativo a IT (tecnología de la información) puntualmente a él, no a la fiscalía”.

“Inicialmente yo iba a trabajar para la fiscalía, pero él me dijo: 'No, vos vas a trabajar para mí'. Se habló mucho de si yo cobraba 40.000 pesos por hacer copias de resguardo. Pero en realidad, sistemas no es solamente hacer resguardos”, consignó Lagomarsino.

Además, contó que “Alberto no era una persona fácil” aunque “tampoco una mala persona, al contrario”, pero “él quería las cosas ya, en el momento” y que él era “un obsesivo del trabajo”. “Cuando Alberto decía que no confiaba en las dos personas (en referencia a los especialistas en informática) que trabajaban en la fiscalía, hoy me doy cuenta de que no es que no confiara profesionalmente, sino que era un tema de respuestas. Y si te llamo, estás”, puntualizó.

"Tenía dos estados de ánimo normalmente: arriba y abajo. Muy eufórico y a los diez minutos tranquilo. El último día lo vi tranquilo”, relató. También definió a Nisman como "el toro de Wall Street de Nueva York vivo". "Era un tipo con cojones", sostuvo Lagomarsino.

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