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Viernes, 21 de marzo de 2014

Silvana Daniela Sosa

38 años. Lomas de Zamora. Empleada municipal.

Nací para ser trans, nací en un cuerpo equivocado, pero si volviera a nacer, volvería a serlo. A los 13 empecé a hormonizarme y a los 15 me hice mi primera cirugía plástica en las mamas. Siempre me presenté como Silvana en mi barrio. Compañeras trans fallecidas me han puesto de sobrenombre “La Cuerpo”. Soy la primera mujer trans que recibió el cambio de identidad después de la promulgación de la ley, tengo el número 001. En 2007 trabajé como promotora de salud, después de años de no poder entrar al Muñiz por las denuncias que hice al gobierno menemista sobre las chicas asesinadas de la peor manera. Soy activista, referente de Diversidad Sexual en Lomas de Zamora. Estoy en el Frente Nacional por la Igualdad, Attta, Lomas de Zamora, tratando de que se respeten nuestros derechos. Difícil en el conurbano, donde tantas compañeras sufren el proxenetismo. Ellas siguen pagando con sus cuerpos por ser trabajadoras sexuales: al comisario, al jefe de cárcel, al que las cuida. También hay personas que hacen trata con las compañeras trans, incluso las mismas compañeras. En Camino de Cintura esto hace mucho que pasa. Todavía no se respeta la ley de identidad ni la salud integral: todavía, si queremos hacernos un dosaje, nos mandan a un psicólogo, aunque con la ley se sabe que no sufrimos disforia de género, que no somos enfermas. Con la ley, la gente empezó a darse cuenta de que no somos un objeto sexual y nada más, pero en el gobierno todavía hay gente a la que le cuesta respetar esto. No tenemos inserción laboral, hay sólo un 15 por ciento de personas incluidas en el país. Y hay compañeras abogadas, maestras, asistentes sociales. A través del movimiento logramos que dos compañeras tengan una pasantía, cobran $ 1100 para ir dejando el trabajo sexual. En los últimos años, nuestra comunidad es más aceptada que en los ’90 o antes de que entrara Néstor. A algunos políticos les cuesta decir “una compañera trans peronista”, pero, ¿por qué no, si soy peronista y banco al Gobierno? Mucho cambió para mí a partir de la militancia. Me hubiera gustado que estén mis padres vivos para que vieran los logros. Soy empleada municipal, algo que nunca pensé que me iba a pasar y que me pasó a partir de la ley, como participar de reuniones en el Honorable Congreso de la Nación o en el Palacio Legislativo. En cuanto a las parejas, un tema difícil. No creo en la palabra amor, prefiero amor y paz, con mi familia o mis amigas. Si una persona ejerce el trabajo sexual, entonces con su pareja no hay amor porque si amás a alguien no podés estar con mucha gente al mismo tiempo. La palabra amor es fuerte y sobre todo para nosotras, que no somos respetadas. A veces nuestras mismas parejas nos terminan matando. Hace dos años que me separé, después de ocho años; soy madre adoptiva y tengo tres hijos. Uno de mis nenes tiene una discapacidad importante. Pero cuento con un amor y un aporte de mi familia impresionantes.

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