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Domingo, 12 de enero de 2014

CONTRATAPA › FOTOGRAFIANDO LA ZONA

Dibujitos, garabatos y otras artes

 Por Adrián Abonizio

* Su papá una vez le dibujó algo en una hoja de papel de regalo -apenas sabía hacer su firma, rudimentaria e infantil-. "¿Qué es?" le dijo. "¿No ves?, un pajarito...". "Claro", contestó quien desconfiaba que aquello fuese siquiera un bicho de alguna especie. "Te salió bien", mintió. Y el viejo se quedó mirando el garabato sorprendido como si le hubiesen dado un premio internacional. Después a lo largo de noches de frío y radio lo ha visto repitiendo hasta mejorar aquel pájaro extraño que había logrado completar y recibir un felicitado. Empezaba a dibujar para él mismo, para el pibe que nunca tuvo escuela.

* "En esta guerra la espada es la palabra", surge ceremonial la oración en una pared de Laprida al sur, llegando a avenida del Rosario. Han intentado abolir la frase que desentona entre los colores de divisas y burlas estúpidas, pero siempre renace y se mantiene como lo que es: Una línea de fuego para las almas.

* "!Cada niño que se dibuje a sí mismo!", graznó la profe. Pasó luego por cada banco. "¿Y esto?", objetó alarmada al ver un embrollo de circulitos y madejas hechas a lápiz de colores del pibe. "Este soy yo..". "¿Pero no tenés cabeza, bracitos, piernas?". "Sí", admitió él, "pero soy un enigma, estoy disfrazado de enigma". Ella, por la tarde citó a los padres por ese niño absurdo al que no lograba entender.

* En los mosaicos, en el estucado, en las manchas de la pared se encuentra toda la iconografría realista, la impresionista, la cubista. El arte rupestre. El sicodélico. Por eso él, pintor de décadas se estuvo toda una noche con un formón y un martillo desconchando el piso de su baño. Llevó las piezas abajo la luz del estudio, las fotografió y sobre ellas trazó pinceladas escondidas que ni el ojo más entrenado pudo detectar. Expuso en el mundo sin dar a conocer ni su misterio de photoshop sobre la naturaleza vulcánica de sus fraudes.

* "Mi cara tiene arrugas, es cierto pero que maravillas las marcas...son como caminitos", se dice ella al espejo, despreocupada de toda la edad acumulada y sabiendo que ni todo el viento del mundo podrá ya borrar esos senderos propios.

* El ve la silueta de la dama entrando al agua, nadando sola, en libertad, sin oleaje y con una luz artificial que por un momento descubre en aquello un gran cuadro, un activo mural en movimiento cuyos dibujos sobresalientes lo constituyen las estelas que deja la chica, pincel humano como pocos.

* Era un pibe que creía en monstruos y amaba pintar. Se diseñó con cartón unas marcas de seres que remojó en barro y agua y en la noche dispuso por todo el patio y el sendero de lozas de la casa. Por la mañana disfrutó al ver el terror, el miedo de sus hermanas quienes asustadas preguntaban que bichos extraños habían andado por la casa en la oscuridad. Se sintió feliz y no advirtió que con esa ficción de terror las chicas estaban ayudando a moldear un artista.

* "Reconstruyen el asesinato del Fantasma Paz", reza el zócalo de la tevé mientras arriba por error sale la palabra Espectáculos. Una coincidencia abrumadora para comprobar que ese acto de replicar teatralmente un crimen es ni más ni menos que un show, una función, una exhibición, un garabato actuado por la ley a expensas de la realidad pintada con sangre.

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