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Sábado, 13 de septiembre de 2014

CULTURA › TERCERA BIENAL GYULA KOSICE, EN EL CENTRO CULTURAL BORGES

Esplendor cinético lumínico

Creadores de toda América latina respondieron a una convocatoria en homenaje a Kosice, en el marco de la bienal que lleva el nombre del artista argentino y que invita a fabricar obras en torno del arte, la ciencia y la tecnología.

 Por María Daniela Yaccar

Instalaciones robóticas interactivas, esculturas cinéticas y objetos cinético-lumínicos ocupan desde hoy el Pabellón Berni del Centro Cultural Borges. Son de creadores de distintos países de Latinoamérica que respondieron a una convocatoria en homenaje a Gyula Kosice, en el marco de la tercera bienal que lleva el nombre del artista y que invita a fabricar obras en torno del arte, la ciencia y la tecnología. “Kosice sigue vigente, continúa investigando. Estos artistas han desarrollado sus propias creaciones e invenciones basándose en las consignas que él usó a lo largo de toda su trayectoria. Lo que él quiere es que los nuevos artistas lo superen”, apunta a Página/12 Tomás Oulton, de la productora cultural Objeto a, curador y organizador de la bienal.

Los promotores de este concurso recibieron más de cien proyectos de trabajo provenientes de diez países de América latina. Se seleccionaron trece proyectos (tres primeros premios, cinco selecciones y cinco menciones): lo que se premia es la idea, la obra surge luego. En el Borges, los ganadores exponen el work in progress o la obra completa. “Se han esforzado por presentar las obras completas”, dice Oulton. “Ha quedado una muestra preciosa, de gran nivel”, invita. Hay trabajos de Chile, Uruguay, Perú y México y de un argentino residente en Barcelona. Es la primera vez que la convocatoria se disparó para Sudamérica, antes se limitaba sólo a la Argentina. “En la segunda edición sucedió que creamos un blog para los artistas, que fue visitado por 25 mil personas: 8 mil eran de países extranjeros. Eso nos motivó a hacer la bienal más grande, a promover una convocatoria latinoamericana”, explica Oulton.

“Esta bienal tuvo mucho que ver con sonido, se dio. No es que los artistas se hayan aliado, se dio así”, puntualiza Oulton. El primer premio fue para el argentino Federico Joselevich Puiggrós, quien diseñó un hidrórgano. Los sonidos de la empatía se llama la obra. Los visitantes de la muestra podrán componer o modificar melodías que el instrumento musical esté reproduciendo en ese momento. La música fue una parte importante del movimiento madí, la vanguardia que fundó Kosice con otros artistas. La definían como “la inscripción de sonidos en la sección áurea”. “Este hidrórgano genera una música única: no existió nada así antes”, se entusiasma el curador. El agua –fundamental en la obra del creador homenajeado– también cruza al segundo premio, Levitación de una gota de agua, de Diego Paonessa (argentino residente en Barcelona). Mediante el uso de ondas estacionarias, una gota queda suspendida en el aire.

Las instalaciones son muy diferentes entre sí, pero tienen algo en común: abordan el tópico de la utopía, bien “kosiciano”, y apuntan a un espectador activo. “El visitante modifica la obra con su interacción”, define Oulton. Se destacan, también, la obra del peruano Daniel Iturrizaga, creador de una escultura cinética e interactiva; Eisenia, de Gabriela Munguía y Guadalupe Chávez (México y Argentina), que remite al bioarte; y Lágrimas del cosmos, “un espacio cósmico lumínico e infinito de lluvia que va y viene”, del Proyecto Untitled (Argentina). El público puede apreciar, asimismo, work in progress, como el de Eduardo Bazzano: un espacio donde interactúan objetos robóticos móviles. También se exponen obras premiadas en ediciones anteriores de la bienal.

El jurado estuvo compuesto por Graciela Taquini, Rodrigo Alonso, Mariela Staude –por el Centro Cultural Borges–, el chileno Enrique Rivera y Oulton –por Objeto a–. El presidente del jurado fue el mismo Kosice. “En la muestra encontrás obras que trabajan con bioarte, que hablan del cuidado del ambiente, de la protección de las plantas y la naturaleza. Y en otro sector están las obras frías, evidentemente tecnológicas”, describe Oulton, y así da cuenta de dos caras de los trabajos seleccionados.

Respecto de la utopía, reflexiona: “Cada artista identificó esta consigna de una forma distinta. Según Kosice, una utopía lo es hasta que deja de serlo. Para él es lo irrealizable, la búsqueda de eso que es imposible, pero que uno consigue. Convertir una voz en una imagen, levitar una gota de agua, generar música a través del agua, caminar por el espacio y generar lluvia, que haya una máquina que crea vida con el diseño que quieras... esas son las utopías que aparecen en estos trabajos”.

La muestra estará abierta al público de lunes a sábados, de 10 a 21, y domingos, de 12 a 21, en Viamonte 525, con entrada libre y gratuita. Cierra el domingo 28 de septiembre. En el lugar habrá un equipo de asistentes formados en artes visuales, tecnología y comunicación, que acompañarán al público en el recorrido por las obras. “Una novedad es que agregamos pantallas interactivas”, subraya Oulton. “En ellas está toda la información sobre los artistas, las obras, anteriores bienales; hay imágenes y textos. Desarrollamos una aplicación para dispositivos móviles, para que accedan a las biografías de los artistas”, anticipa. “Además, hemos convocado a estudiantes de Bellas Artes para que sean asistentes de sala. Se presentaron 50. Explicarán al público qué es esto de las obras de arte y los nuevos medios.”

“Kosice es un precursor, un innovador absoluto, un visionario. Motiva a estos artistas jóvenes a desarrollar su obra. Como a su edad sigue creando cosas, es un ejemplo”, homenajea Oulton. “El arte, lenguaje universal que amplifica lo imprevisible, exalta la vida y hace florecer el concepto humanizante de invención y creación”, escribió Gyula en 2010, en su imperdible Autobiografía. Además de por la utopía, otro concepto que cruza a esta bienal fue el “porvenirismo”, definido por el artista como “un modo de transitar la contemporaneidad, haciéndonos protagonistas en la construcción solidaria de una nueva forma de vivir”.

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El primer premio fue para el argentino Federico Joselevich Puiggrós, quien diseñó un “hidrórgano”.
 
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