SOCIEDAD › LA RESISTENCIA DEL SENADO AL CUPO

La patrulla perdida

 Por Soledad Vallejos

En el Senado, la ley de cupo empezó a aplicarse mucho después que en la Cámara de Diputados. De hecho, hizo falta que, en el año 2000, el entonces presidente Fernando de la Rúa firmara un decreto (el 1246/2000) para forzar que esa cámara abandonara la rebeldía y cumpliera con la ley sancionada nueve años antes. Los números demostraban que la reticencia venía acompañada por una práctica que los privilegiados se resistían a abandonar: entre 1983 y el 2000, en el Senado la cantidad de mujeres electas había oscilado entre 1 y 4. Para entonces, cuatro elecciones habían pasado desde que la ley 24.012 estaba en vigencia, pero sólo en tras las dos últimas votaciones se había superado el 21 por ciento de representación de mujeres en Diputados; ese número se había alcanzado antes sólo en 1955. En el Senado, en 2000, de 68 bancas sólo 4 estaban ocupadas por mujeres. Y sin embargo la aplicación del cupo se debatía, todavía, en la arena pública. En esas conversaciones ante medios y referentes de la política, Liliana Chiernajovsky, recientemente fallecida, repetía: “Igualdad va a haber cuando vea a una mujer mediocre en un puesto de alta jerarquía”.

La negación a admitir lo inevitable duró hasta último momento. Hasta entonces, algunas políticas impulsaban un proyecto de ley para reforzar la ley, ya vigente, de cupo. La senadora justicialista Beatriz Raijer proponía una iniciativa para ello, aunque “de todas maneras, la ley de cupo, en un decreto reglamentario, se refiere a los casos cuando se eligen sólo dos cargos, aclarando que al menos uno debe ser mujer”. Un medio le preguntó qué decían al respecto los varones que tenía por colegas en la Cámara: “Bromean, se ríen, o me dicen ‘sí, ya vamos a hablar’”. Por entonces, el senador Augusto Alasino aseguraba que la ley de cupo no podía aplicarse al Senado, porque “la Constitución Nacional no admite ser reglamentada por una ley nacional. La cláusula de la Constitución es operativa per se, de allí que sostenemos que la ley no se puede aplicar”. Curiosamente, el legislador se refería al artículo 37 de la Constitución de 1994, que estipula “la igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios”.

El entonces senador Carlos Corach, en cambio, insistía en la vigencia del cupo. “Todos los partidos tenemos que respetar el cupo, y si no va a tener que salir una reglamentación para este caso particular”.

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