EL PAíS › ALLANARON EL AEROPUERTO DE EZEIZA Y LA BASE AEREA DE MORON

Tras la pista de los sellos

El juez que investiga el contrabando de los 944 kilos de cocaína en el avión de los hermanos Juliá secuestró documentación y sellos oficiales para compararlos con los que figuran en los formularios de Medical Jet.

 Por Raúl Kollmann

El juez en lo Penal Económico Alejandro Catania y el fiscal Miguel Schamun encabezaron ayer varios allanamientos en el aeropuerto de Ezeiza y en la Base Aérea de Morón. Se llevaron documentación sobre los lugares en los que estuvo el avión Bombardier Challenger que pilotearon los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá y Gastón Miret. También se quedaron con los sellos de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), la Aduana y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) para ver si los formularios que utilizó la gente de Medical Jet tenían sellado original o falso. La extensa recorrida terminó casi al anochecer, ya que el secretario del juzgado, Martín Castellanos, todavía estaba en Ezeiza a última hora y uno de los objetivos fue ver, en los dos escenarios, los lugares por los que se movió la aeronave, en especial Morón, donde se sospecha que pudo ser cargada la cocaína. Como adelantó en exclusiva Página/12 desde España, la clave de la pesquisa estaría en un sujeto de apellido Fonrouge, que los investigadores de la Guardia Civil señalan como un actual o ex integrante de la Fuerza Aérea. Este diario adelantó igualmente que para los españoles la operación antidrogas lleva el nombre de Operación Volare.

La causa judicial le llegó a Catania con mucho atraso. Recién el lunes 10 de enero, o sea más de una semana después del arresto de los hermanos Juliá y Miret. Pero, además, hasta el momento falta el dato clave que tienen que aportar los españoles: cómo estaba escondida la cocaína y, sobre todo, dónde la cargaron. En cualquier caso, está claro que los protagonistas de la operación fueron argentinos, tanto por quienes piloteaban el avión como por el supuesto papel que jugó –según dicen en Barcelona– el sujeto de apellido Fonrouge, aunque los españoles lo escriben Von Rouge. Como señaló ayer este diario, en la computadora del avión está registrado el peso que llevaba la aeronave en cada despegue, por lo cual debería establecerse de esa manera dónde se cargó la droga. El dato lo pedirá Catania al juez de Barcelona.

Por lo pronto, ayer el magistrado allanó todas las dependencias oficiales en las que podía conseguir información documental sobre los movimientos del Bombardier Challenger. En primer lugar, la Base Aérea de Morón donde estuvo casi todo el tiempo desde su llegada a la Argentina el 6 de noviembre. Los pilotos de vuelos privados coinciden en que la Base Aérea tiene muy poco control y es seguro que los hijos de los brigadieres “carnetearon” para entrar, salir y moverse sin que nadie les pregunte nada. Morón no ha sido desactivado porque tiene una pista larga que puede ser usada como alternativa, pero se ha convertido en un yuyal en el que los hangares son una especie de zona liberada.

Catania se llevó de Morón y de Ezeiza los sellos que aparecen en todos los formularios con los que se acreditaron los movimientos del Bombardier. Por ello allanó la ANAC, la PSA, la Aduana y Aeropuertos Argentina 2000. También el juzgado recibió las grabaciones de las cámaras de seguridad de la PSA que aparentemente tiene registrado al avión durante las 52 horas que estuvo en Ezeiza antes de salir hacia Cabo Verde y Barcelona.

Página/12 adelantó ayer que no desaparecieron los discos duros de las computadoras de los hermanos Juliá, Miret y la empresa Medical Jet, aunque los peritajes se iniciaron en profundidad recién el viernes. Habrá que establecer, entre otras cosas, si no se borraron archivos. Durante los allanamientos del miércoles pasado se encontró una carta, cerrada, firmada con el apellido Juliá y en la que dice que sólo debería abrirse en caso grave. No se sabe si el juez resolvió abrir el sobre ni cuál es el contenido. Hasta el momento, ni los Juliá ni Miret designaron abogados o al menos nadie se hizo presente en el juzgado para representarlos. El dato es llamativo, principalmente teniendo en cuenta que sus domicilios y la empresa fueron allanados.

Parece claro que el juzgado en lo Penal Económico tiene en sus manos varios aspectos clave de la investigación.

- En primer lugar, si hubo o no contrabando agravado de estupefacientes desde la Argentina. En este terreno, habrá que esperar los informes que lleguen de la Justicia de Barcelona o de la Unidad de Investigaciones de la Guardia Civil. Pero aún si la cocaína se embarcó en Cabo Verde, la organización de la operación de narcotráfico tuvo como protagonistas a ciudadanos argentinos y se usó un avión que salió de Buenos Aires, por lo que el juez y el fiscal tendrán mucho por investigar.

- En segundo lugar, en caso de que la droga haya salido de la Argentina, se deberá establecer cómo es que lograron esquivar los controles, si éstos fueron adecuados o no y si algún funcionario incumplió con sus deberes.

- Es muy posible que haya lazos entre el envío de los 944 kilos de cocaína a España y otras operaciones de narcotráfico. Por lo pronto, los pilotos estuvieron en Santa Cruz de la Sierra con dos individuos, uno colombiano y uno español, posibles proveedores de la cocaína que envió a Cancún la organización en la que apareció involucrada la modelo colombiana Angie Sanclemente. Tal vez no sea el único punto de contacto con otros envíos de droga al viejo continente.

En todos los aspectos de la pesquisa, también será necesario un análisis de las comunicaciones entre todos los involucrados, incluyendo al tal Fonrouge.

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La Base Aérea de Morón, según pilotos de vuelos privados, tiene muy poco control.
Imagen: Rolando Andrade
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