DEPORTES › LA VISION DE RAFA A PROPOSITO DE LA GENETICA DE LOS GANADORES

El talento y el trabajo en el mundo del tenis

 Por Facundo Martínez

Hace poco más de tres años, cuando visitó la Argentina para jugar en Tigre dos partidos de exhibición frente a Juan Martín Del Potro, que en esos años asomaba como una leve amenaza a su reinado en la primera posición del ranking, el suizo Roger Federer explicó en pocas palabras qué es lo que le hacía falta al tandilense para alcanzar la cima: “Juan Martín es un gran campeón. Ya está entre los mejores, así que lo que le queda es bastante simple. Hay que hacer bastantes pequeños sacrificios, dentro y fuera de la cancha. Siempre hay que estar en mejor forma que los demás, no sólo mentalmente sino también físicamente”. La idea central del Federer era que, más allá del talento, lo que un tenista necesita para mejorar es trabajo, “pulir los pequeños detalles”.

Tras su victoria sobre Pico Mónaco, en el cierre de la jornada del jueves del Argentina Open, el español Rafael Nadal, también ex número uno del mundo y quien fuera sucesor en el trono del suizo, mostró otro punto de vista al respecto. Consultado sobre si creía en la existencia de una “genética ganadora”, el actual número 6 del ranking y primer clasificado en el torneo porteño, comentó: “Nadie puede ganar eternamente. Para todos llega el momento en que dejas de ganar. Para ganar mucho, para ser alguien realmente especial, es decir los que se diferencian de los demás, creo que se tiene que nacer con algo. Lo tengo bastante claro. Si no naces con algo especial, es complicado. Llegar a ser un Messi no se hace trabajando, eso es ciento por ciento seguro; un Maradona no se hace trabajando. Se tiene que nacer con algo especial y luego desarrollar eso con el trabajo”.

En su libro Sin red (2015, Sudamericana), el periodista Sebastián Fest, conocedor como pocos del mundillo del tenis, realiza una ardua comparación entre Federer y Nadal, los duelistas que a su modo cambiaron la historia del tenis. Por estilos y por personalidades, ambos son caracterizados como expresiones opuestas de un mismo fenómeno: son como el agua y el aceite, tienen visiones diferentes del juego, pero comparten la admiración y el hecho de haberse más o menos juntos convertido en leyendas vivientes del tenis. Tensiones similares atravesaron las ex tenistas Martina Navratilova y Chris Evert. Esta última remarcó las diferencias entre Nadal y Federer de un modo singular. Nadal es “un guerrero”, dijo; Federer, en cambio, es “un artista”. La sensibilidad de uno y otro no es, por supuesto, la misma. Aquella vez en Tigre, Federer mostró acaso la suya, delicada y extremadamente piadosa. “Los deportistas somos vistos como superhéroes, pero yo estoy aquí, soy una persona normal, que sólo juega bien al tenis. Soy una persona terrenal”, afirmó.

Terrenal fue también la explicación que el año pasado dio Carlos Tevez en una entrevista con el conductor Alejandro Fantino, cuando este le preguntó si se sentía “un tocado por la varita” o si fue “quien fue a buscar la varita”. El jugador de Boca, multicampeón en Argentina, Brasil, Inglaterra e Italia, explicó que su éxito tenía que ver con el trabajo y no con la magia. “Qué magia, yo me rompo el culo (sic) entrenando”, sentenció. Después ejemplificó su posición citando como referencia el caso de Cristiano Ronaldo. “Cuando estábamos en el Manchester United, Ronaldo era el primero que llegaba a los entrenamientos y el último en irse. ¿Por qué creés que tiene la pegada que tiene? Porque cuando finalizaba la práctica se quedaba solo pateando tiros libres”, explicó Carlitos, más cerca en su apreciación de Federer, que de Nadal.

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