Según ONU Mujeres, cada 11 minutos una mujer es asesinada en el mundo. En América Latina, los datos no son mucho más alentadores. De acuerdo al último registro del Observatorio de Igualdad de Género que depende de la Cepal, en un año, al menos 4050 mujeres fueron víctimas de femicidio. Desde el organismo remarcaron que en la última década, al calor del auge de la movilización de organizaciones de mujeres, los Estados de la región reconocieron la gravedad de la violencia femicida y la necesidad de trabajar para prevenirla y sancionaron leyes y protocolos. Sin embargo, los femicidios no descendieron. En algunos países, incluso, aumentaron.

El observatorio de Femicidios que coordina Mundo Sur, con cifras de observatorios locales, da cuenta de 6373 de estos crímenes en los últimos tres años. Según sus datos, en América Latina y el Caribe hubo un femicidio cada dos horas durante 2022. El 47% de los femicidios ocurridos este año fueron perpetrados por la pareja o expareja de la víctima y en el 26% de los casos las mujeres ya habían denunciado algún tipo de violencia. 

Brasil

Según las estadísticas de la Cepal, el país con mayor cantidad de femicidios, en términos nominales, es Brasil.

En los últimos cinco años, Brasil pasó de contabilizar 1582 femicidios en 2017 a 1900 en 2021. Durante el primer semestre de 2023, la ONG Fórum Brasileño de Seguridad Pública registró que hubo 722 femicidios; cifra que representa un 2,6% más que el mismo periodo del año pasado y un 14,4% más que el mismo semestre de 2019, uno de los años con más femicidios.

“En Brasil la violencia contra las mujeres está presente en todos los ámbitos. En la violencia política, en la violencia contra las concejalas y lideresas indígenas, en la profundización de la criminalización de las mujeres. En el racismo, el fascismo, la transfobia, la lesbofobia y en la avanzada antifeminista que se ha fortalecido en los últimos años”, sostiene Analba Brazao Teixeira, integrante del Instituto Feminista para la Democracia SOS Corpo. 

La dirigente feminista se estremece cuando hace referencia a los 722 femicidios contabilizados en la primera mitad del año. “Los datos muestran una situación muy grave: cuatro mujeres son asesinadas por día en Brasil y cada ocho minutos una mujer o niña es violada. Muchas de las víctimas de violación son niñas menores de 14 años”, agrega.

Brazao Teixeira explica también que al machismo estructural se sumó el impulso del gobierno de Jair Bolsonaro donde las “las políticas públicas para erradicar la violencia contra las mujeres fueron completamente desestructuradas”. En este sentido, el actual gobierno de Lula da Silva tiene un gran desafío. “No se trata solo de crear leyes, las leyes tienen que ser implementadas y tienen que tener recursos para ser implementadas”, dice.

Honduras

Así como Brasil es el país con el mayor número de femicidios, Honduras es el país con la mayor tasa de estos crímenes. Esto es la cantidad de femicidios cada 100.000 habitantes, dato que permite ver la magnitud del fenómeno más allá de su población.

La tasa de femicidios de Honduras es altísima. La última registrada por la Cepal, según datos oficiales, se ubica alrededor de los 4,6. Otros observatorios detallan que está por encima de los 5,3.

El Centro de Derechos de Mujeres (CDM) de Honduras lleva contabilizadas 341 muertes violentas de mujeres en lo que va del año. “Aquí en Honduras asesinan a una mujer cada día, tenemos una de las tasas más altas de femicidios de América Latina. Esto se debe, por un lado, a la arraigada cultura machista y, por el otro, a la dificultad de acceder a la justicia. Una Justicia que no investiga los crímenes contra las mujeres ni ningún otro crimen de odio”, explica Lara Bohórquez, coordinadora del CDM.

Bohórquez remarca que ya hubo en Honduras años así de violentos contra las mujeres, como 2013 y 2014, “después de las elecciones fraudulentas” de Juan Orlando Hernández, cuando se vivieron años especialmente violentos.

“Los altos niveles de impunidad y de corrupción y la falta de políticas de prevención hace que no se proteja a las mujeres”, agrega.

La violencia contra las mujeres en Honduras suma algunas particularidades. Casi la mitad de los femicidios registrados este año fueron perpetrados por “desconocidos” u “otros” cuando comúnmente la violencia contra las mujeres es ejercida en el círculo más íntimo, de la familia, la pareja y el hogar.

Hay otro factor que suma mayor vulnerabilidad a las mujeres hondureñas: la migración. “Tenemos un alto porcentaje de hombres y mujeres que migran y las mujeres están migrando cada día más. A veces migran solas o con sus hijos. A las condiciones sociales de desigualdad se suman las desigualdades de género”, explica Bohórquez.

Las mujeres migrantes, sintetiza, sufren múltiples capas de violencia: “las razones por las que migran son violentas, la ruta migratoria es violenta y la respuesta de los Estados a través de sus agentes fronterizos también es violenta”.