El juez que preside el juicio penal contra Donald Trump en Nueva York pospuso este martes el posible castigo para el expresidente de Estados Unidos por supuestamente violar la "orden mordaza", que limita sus comentarios públicos sobre varias figuras clave del caso.

La Fiscalía solicitó una multa de mil dólares por cada una de las diez publicaciones --difundidas en la red Truth Social y en la página web de la campaña de Trump-- que considera que infringen la orden, pero el juez Juan Merchán dijo que no se pronunciaría al respecto en ese momento. Merchán tiene la posibilidad de emitir una resolución por vía electrónica en las próximas horas, en el mismo tribunal cuando se reanude el proceso el jueves, o incluso más adelante. Trump tiene prohibido referirse públicamente a fiscales o testigos --y sus familiares--, así como al jurado, cuya identidad está protegida.

El expresidente está acusado, con 34 cargos, de haber disfrazado como gastos legales de la Organización Trump, la empresa familiar, el pago de 130.000 dólares a la actriz porno Stormy Daniels a través de su exabogado Michael Cohen Cohen para que se mantuviera en silencio sobre una presunta relación sexual en 2006, poco después de haber contraído matrimonio con su actual esposa, Melania Trump, y de que naciera el hijo que tienen en común, Barron. El magnate habría hecho esto para proteger su campaña por las elecciones presidenciales 2016, que finalmente ganó contra la demócrata Hillary Clinton. Esta acusación puede acarrearle una condena de hasta cuatro años de cárcel.

La sesión

Durante la sesión, el fiscal Chris Conroy detalló la fecha y contenido de las publicaciones que supuestamente vulneraron la orden judicial y argumentó que fueron una amenaza real para los implicados, que temían represalias por sus declaraciones. "El acusado violó esta orden en repetidas ocasiones y no ha dejado de hacerlo", afirmó Conroy, quien también pidió que las publicaciones fueran eliminadas y que el juez recordara a Trump que, de continuar violando la orden, afronta un castigo de hasta 30 días en prisión.

El abogado defensor de Trump, Todd Blanche, respondió que su cliente sabe "qué permite hacer la orden mordaza y no hubo por su parte ninguna violación intencional". "Está en su derecho de responder a ataques de carácter político", argumentó Blanche, explicando que el magnate utilizó Truth Social para responder a Cohen por temas relativos a la campaña electoral y no al juicio.

Lo que vino después fue un tire y afloje --con Trump vestido con su típica corbata roja e inmóvil mirando al frente-- entre Blanche y Merchán, quien acabó diciéndole al abogado defensor que estaba perdiendo toda la credibilidad ante la corte. "Usar su nombre (el de Michael Cohen) no está prohibido; trazar una conexión con el juicio, sí", subrayó el juez encargado del caso, cuya figura, así como la del fiscal titular, son las únicas que no están protegidas legalmente por la "orden mordaza".

"Esto es como leer una novela. Incluso si reposteo un artículo y se menciona el nombre de alguien, estoy violando la orden mordaza. Creo que es una venganza y es totalmente inconstitucional", se quejó el expresidente republicano después en los pasillos del tribunal neoyorquino.


Comprar historias

Mientras tanto David Pecker, exeditor del diario The National Enquirer, testificó en el juicio, indicando que favoreció la campaña de Donald Trump en 2016 tras un acuerdo que, según la Fiscalía, formaba parte de una estructura criminal para corromper los comicios.

Pecker habría comprado los derechos de publicación de otras dos historias extramaritales de Trump --un presunto affaire con la modelo Karen McDougal y un falso hijo ilegítimo del magnate-- para dejarlas guardadas en un cajón y proteger así la candidatura del político republicano.

Se trata de una estrategia conocida en inglés como "catch and kill" (atrapar y matar), que aplicó tras abonar 150.000 dólares a McDougal y 30.000 al hombre que aseveraba tener la exclusiva del supuesto hijo no reconocido, reveló el exeditor. "Tomé la decisión de comprar las historias debido a la posible vergüenza que supondría para la campaña y para el señor Trump", aclaró.

Poco antes, el exmagnate de medios estadounidenses había explicado que también perjudicaron a rivales políticos del exgobernante. "Lo que yo debía hacer era publicar historias positivas sobre el señor Trump y publicar historias negativas sobre sus oponentes", afirmó con actitud calmada Pecker, el primer testigo en declarar en el juicio, quien fue llamado por la Fiscalía tras terminar los alegatos iniciales.

Los fiscales argumentaron el lunes que esta presunta conspiración, en la que mediaba Cohen, se tramó con una reunión en la Torre Trump en 2015. Según Pecker, Trump era por entonces "el soltero más codiciado y salía con las mujeres más bellas", por lo que el exmandatario pidió a Cohen que agendara un encuentro para articular la trama. "Recibí una llamada de Michael Cohen diciéndome que el jefe quería verme (...) Pensé que ayudaría a su campaña, pero que yo también me beneficiaría", añadió Pecker.

El directivo de medios reconoció que publicó historias amarillistas para perjudicar las aspiraciones de dos rivales conservadores de Trump: Marco Rubio y Ted Cruz. Asimismo, dijo que usó la influencia de The National Enquirer para denigrar la imagen de la entonces candidata demócrata, Hillary Clinton: "Yo sacaba a Hillary como facilitadora de casos en los que Bill Clinton quedaba como un mujeriego", precisó.

La Fiscalía procedió entonces a preguntarle por titulares concretos del diario acerca de estos perfiles políticos, lo que provocó que, casi por primera vez en toda la sesión, Trump cambiara su postura impasible y se acercara a la pantalla donde se proyectaban los titulares.

Pecker también desveló que el exmandatario le presentó en 2016 a su exasesor Steve Bannon --condenado en 2022 por desacato al Congreso cuando se juzgaba su vinculación con el asalto al Capitolio el año anterior-- porque consideraba que podían "trabajar muy bien juntos".

Otras causas abiertas

Trump enfrenta más juicios en diferentes lugares del país. En Florida, está acusado por el manejo inadecuado de documentos clasificados, incluidos secretos nucleares, trasladándolos de la Casa Blanca a su residencia en Mar-a-Lago. También enfrenta cargos por obstruir los esfuerzos del gobierno para recuperar esos archivos.

En Washington, afronta un juicio federal por su intento de revertir los resultados de las elecciones de 2020 en las que perdió contra Biden y por haber instigado el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. El expresidente está acusado de varios delitos que podrían acarrearle un máximo de 55 años de cárcel y el juicio estaba previsto para el pasado 4 de marzo, pero sus abogados lograron estirar el caso hasta el punto de que muy difícilmente se celebraría antes de las elecciones de noviembre.

En Georgia, también enfrenta cargos relacionados con sus intentos de revertir las elecciones. Sin embargo, el proceso judicial estuvo marcado por la polémica por la relación sentimental que la fiscal del condado de Fulton, Fani Willis, mantuvo con Nathan Wade, un subordinado al que contrató para llevar el caso contra Trump. Eso desató una controversia legal que acabó con la dimisión de Wade y dilató el proceso contra el presidente, para el que todavía no hay fecha, durante semanas.