Armani (7): No falló en nada de lo que le pedía el partido. No asumió riesgos para rechazar la pelota saliendo lejos e impuso su seguridad y confianza para cortar los centros que llovieron sobre su área. Tuvo una gran respuesta al rechazar una pelota que pudo ser el empate de Venezuela.

Foyth (5): Fue la apuesta de Scaloni para encontrar solidez en un lateral donde ni Saravia ni Casco la ofrecieron. Y el juvenil del Tottenham aprovechó su oportunidad. Empezó con dudas, ante delanteros venezolanos que recargaban el juego sobre ese sector. Pero con el correr de los minutos y luego de imponerse en un par de mano a mano, ganó confianza y redondeó un buen partido.

Pezzella (5): Sufre cuando el equipo juega adelantado, como en los primeros cuarenta y cinco minutos, aunque es cierto que estuvo parado en el sector donde más machacaban los muchachos de Dudamel. Con más tiempo y nuevos ensayos, Scaloni deberá apuntalar a una dupla de zagueros que contra Venezuela tuvo su mejor encuentro.

Otamendi (6): Tuvo una dura pelea con Rondón y salió triunfador. Cumplió así su mejor partido de los últimos tiempos. Las dudas aparecen cuando le ganan la espalda, porque los relevos y coberturas todavía son materias pendientes en el andamiaje defensivo. Su presencia en el área rival comprometió siempre en los envíos de pelota parada.

Tagliafico (5): Mejor protegido por la ayuda de Acuña, lució muy sólido en los mano a mano. Se proyectó menos que otras tardes. Claro que cada vez que aparece en ataque lo hace con criterio y convicción para buscar el desequilibrio y no se proyecta sólo para hacer número.

De Paul (7): Otra vez con un despliegue muy generoso, fue la rueda de auxilio a lo largo y ancho del campo de juego. El desarrollo del partido lo fue limitando a esa función y él no la rehuyó. Su mejor aparición en ataque desembocó en el segundo gol de Argentina, ya que habilitó a Agüero para el remate que no pudo retener Faríñez y que empujó Lo Celso.

Paredes (5): Cuidadoso para manejar el balón. Esta vez el equipo no lo dejó tan solo en su rol de contenedor, entonces dejó una mejor impresión. Cuando tuvo la chance de decidir, se equivocó en los envíos largos en el primer tiempo, pero en el complemento puso su mejor pase para que definiera Martínez con un tiro que devolvió el palo.

Acuña (6): Equilibrado para ocupar la banda izquierda, ser opción en ataque y no regalar espacios para el contragolpe. Es un volante completo y así lució: fuerte físicamente para entreverarse en la lucha de la mitad de la cancha, la energía le alcanzaba para desplegarse en ofensiva y ser una presencia inquietante cuando la Selección atacaba.

Messi (5): Pese a tener más espacios y gozar de la libertad de no tener una marca pegajosa, estuvo muy impreciso con la pelota en los pies. Quizás pesó más como asistidor que como atacante, pero sigue en deuda como el jugador que tiene que marcar la diferencia en equipo argentino.

Agüero (6): Desde la primera pelota se lo notó dispuesto al sacrificio. Se entiende de memoria con Messi y se complementa muy bien con Martínez. Y su principal aporte a esa complementariedad son el despliegue y su inteligencia para aparecer por los sectores menos poblados de la defensa, como en el primer gol de Argentina, cuando eligió despegarse del amontonamiento en busca del centro y apareció solo para poner el remate que de taco concreto Martínez.

Martínez (8): Muestra la prodigalidad por la camiseta que cualquier hincha le reclama a un futbolista, y tanto más a uno de la Selección. Atento para sacarle jugo a cada pelota que le quedara o encontrara. Repentizó de taco para marcar de espalda el primer gol de Argentina. Luego mostró su fortaleza física para pelear con centrales grandotes y salir casi siempre bien parado.

Di María (4): Reemplazó a Martínez, cuando la Selección jugaba retrasada. Manejó mal un contragolpe que pudo desembocar en el 3-0. También definió flojo un gran pase atrás de Messi.

Lo Celso (5): Ingresó por Acuña. Marcó el 2-0 por un rebote de Fariñez. El resto, sumarse al trajinar intenso que propuso la Selección.

 

Dybala (-): Faltaban apenas seis minutos para el final cuando entró por Agüero.