La semana pasada, en un debate público entre candidatos a legisladores por la Capital Federal, la persona que -según las encuestadoras- lidera las preferencias del electorado se expresó con mesianismo y desparpajo acerca de la desaparición forzada del joven anarquista Santiago Maldonado luego de la violenta incursión de fuerzas estatales en la Comunidad Pu Lof en Resistencia de Cushamen (Chubut).

Los argumentos de la otrora funcionaria judicial durante la dictadura cívico militar que sembró de cadáveres el territorio de la región Argentina fueron los mismos de sus jerarcas de entonces. Afirma que no hay pruebas de la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

Entre otras cosas, afirmó que el joven libertario está escondido en Chile, o que eventualmente habría que someter a juicio por homicidio a algún agente federal. Contradicciones flagrantes que banalizan el horror.

En síntesis, a su actitud soberbia esta política, autoproclamada redentora de corruptos seriales, hay que añadir su activo papel al mejor estilo de los voceros de la impunidad artillada.

A más de dos meses continuamos exigiendo al Estado y al Capital la inmediata aparición con vida de Santiago Maldonado.

Solo la lucha solidaria emancipa.

 

 

Carlos A. Solero
Miembro de la APDH Rosario